20 ene. 2014

PRECARIEDAD LABORAL A NUESTRO ALREDEDOR (ESTO ME DUELE reflexión)


A la vista de estos textos, consideramos que el plan de Dios es que todos los hombres y mujeres, todos nosotros, tengamos vida plena y en abundancia. Hechos a su imagen y semejanza todos tenemos una dignidad inviolable; sin embargo, juzgamos que la creciente precariedad laboral es un síntoma más de que no se respeta la dignidad de la persona, del trabajador como sujeto; solo interesa la mano de obra barata y se llega a aceptar lo que sea con tal de trabajar; es decir, se está dispuesto a perder dignidad personal y laboral.
Hay que añadir el sufrimiento y la situación de desesperanza que se produce, por ejemplo, ante el desempleo juvenil, tanto entre los jóvenes como entre sus padres. También hay parados de larga duración que han optado por no buscar trabajo; porque creen que ya no se les va a contratar.  La precariedad además, provoca sufrimiento en las personas que tienen empleo y aquellos que no lo tienen. Se está haciendo habitual la figura del trabajo que produce pobreza, al no cobrar un salario decente (hombre/mujer con trabajo, pero cuyo sueldo no les llega para vivir). Juzgamos que no se elige emigrar, sino que se fuerza a  salir personas a trabajar al extranjero, lo cual empobrece al país.
Vemos que se ha creado una mayor división entre los trabajadores mediante una gradación de la precariedad (con la implantación de la ETT se ha dividido a la clase obrera.; hay personas que trabajan y otras, sin trabajo, que aceptan cualquier empleo; se acepta cualquier puesto de trabajo sin condiciones) que debilita a la clase obrera y genera enfrentamientos y división entre los trabajadores.
Pensamos que una consecuencia de esta situación de precariedad ha sido que ha aumentado el individualismo, se ha perdido la capacidad de crítica y de rebeldía a nivel social y ya no hay conciencia de clase obrera. No somos conscientes de la fuerza que tiene la unión de los trabajadores y de los ciudadanos ante situaciones injustas, como hemos visto en algunos conflictos laborales y sociales. No hay capacidad de reacción, la gente se refugia en soluciones individuales, por eso denunciamos los mensajes que nos lanzan para una búsqueda de soluciones meramente individualista, como el discurso sobre los emprendedores.

La salida de la crisis va dirigida a una sociedad más dual, también en el empleo, y por tanto, más injusta. Ya es utópico plantear que debería establecerse una renta básica para toda persona. Nos oponemos a la cultura del descarte (de mayores, niños, enfermos,…), denunciada por el papa Francisco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario