8 nov. 2013

Esta es la situación de Pablo, y de mucha más gente que en estos tiempos de crisis, van viviendo ellos y sus familias de pequeñas “chapuzas” que salen un día sí y cinco no. Con lo justo para ir sobreviviendo mes a mes, pero con la duda continua de no saber si para el siguiente mes será suficiente o no.
“Tenemos lo suficiente para comer, pero no sabemos si podremos pagar el alquiler. Además, no sólo es la supervivencia, sino los libros del cole de los chicos, el material escolar... Cada vez hay menos cosas gratuitas, y se les está negando las igualdad de posibilidades a las familias que andamos más justas económicamente”.
 
Y esto, pensando en el más acuciante presente. Si echamos la vista hacia el futuro, pensando en la posible jubilación, mejor ni pensar en ello. La economía sumergida impide a las personas decidir sobre su proyecto vital, sobre su futuro. Lo inmediato se impone, no por opción, sino por pura necesidad. Es la mejor forma de que nos olvidemos de las utopías.

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